miércoles, 23 de noviembre de 2016

GRACIAS POR APLICAR A CULTURAL CARE...

GRACIAS POR APLICAR, PERO NO FUISTE ACEPTADA.

Cuando leí el correo, a penas me lo podía creer. Sí, era de Cultural Care, de la Gerente Nacional de Cultural Care, Bianca Verástegui.  Esto es lo que decía el correo:

Estimada Ana Karen,

Cultural Care Au Pair quiere agradecerte tu interés en aplicar a nuestro programa. Como es un programa bastante exigente por sus características, implica un alto grado de selección entre sus aspirantes, lo que hace necesario que la candidata  posea un perfil especial para asegurar que su participación en el programa sea un éxito. Consideramos que aunque eres una persona muy abierta y espontánea, aún no estás preparada para enfrentarte a este tipo de programa, razón por la cual lamentamos mucho no poderte aceptar en el programa.
Nuevamente te agradecemos tu interés en nuestro programa y te deseamos muchos éxitos en tu futuro.

Un cordial saludo,
Blanca Verástegui, Gerente Nacional





No se me va a olvidar nunca ese correo. No porque me guste recordar malas experiencias, si no porque gracias a eso sé que nunca debo darme por vencida y creer todo lo que me dicen. Si una puerta se cierra, otra se abre. Prácticamente me dijeron que no podían aceptarme porque no cumplía los requisitos para ser Au Pair y porque no estoy “madura” para una experiencia como esa. Podrán imaginarse cuanto lloré esa noche. No me lo podía creer, como ya era tarde no pude llamar a la agencia para preguntar en que había fallado. De acuerdo a lo que nos dijeron en la reunión informativa, si no teníamos experiencia con niños podían darnos opción al voluntariado. Si no sabíamos inglés podíamos practicar para repetir la entrevista hasta estar preparadas, si no sabíamos cocinar, manejar, dibujar, etc., teníamos tiempo para ir practicando, pero a mí simplemente me botaron sin una explicación.  Me sentí fatal esa noche, me habían destrozado mi sueño y no hubo nadie ahí para consolarme, era yo sola llorando entre mis sábanas con mi gato mirándome como si estuviera loca. 

Al otro día llame a la agencia, nadie me contestó. Marque como tres veces y nada, tuve que esperar otro día entero. Mientras tanto envié un a la agencia y un mensaje a la página oficial de facebook preguntando si había sido rechazada por algún motivo en especial. Yo ya me imaginaba cual sería, pero no quería aceptarlo. Sexto día, nadie me responde el correo, en facebook mi mensaje aparece como visto, llamo a la agencia y contesta una chica para decirme que nadie me puede atender. Séptimo día, siguen sin responder mis mensajes y los nuevos que les he enviado, marco nuevamente a la agencia y nuevamente pido hablar con Gabriela Fierro, después de cinco minutos por fin me la comunican. Le comento lo del correo y ella me dice que no sabe nada de eso, aquí ya no suena nerviosa, suena segura y como si ya supiera que me iba a comunicar. Me comenta que no sabe porque me rechazaron del programa y que no cuenta con información. Yo ya estoy a punto de decirles sus verdades. ¿Cómo no van a saber nada si ellos me hicieron la entrevista? ELLA, específicamente. Pues no, no lo saben, que porque en Estados Unidos se revisan las entrevistas y ellos dijeron que yo no soy elegible para ser Au Pair. Entonces suelto lo que me imaginaba. ¿Me están rechazando porque tengo una discapacidad que NO me impide realizar mis actividades? Ella se queda callada, después de un momento me dice que no sabe si fue por eso y que no me pueden dar más información, que si quiero saber que pasó, llame buscando a la gerente nacional, que “a lo mejor” ella me puede informar algo, hoy no, porque no está. Le doy las gracias y le cuelgo el teléfono. 

Al otro día llamo preguntando por la gerente, la chica me dice que llame después porque no está. Llame más tarde y me dijeron lo mismo, no está. Al otro día hago otro último intento y recibo la misma respuesta, a mí se me hace que ya hasta sabían que iba a llamar y que la instrucción era no contestarme porque la chica ya ni se sorprendía de ver que era yo. Ok, nadie me va a decir nada, ya me di cuenta. Ni hablar del “paguito” de la inscripción, ese ya se lo quedaron y no lo voy a volver a tener otra vez, pero eso es lo de menos por ahora, estoy que me llevan los mil demonios por ese mal trato. De pronto se me ocurre una idea, ¿Qué tal si respondo directamente el correo dónde me informan de mi rechazo? Ardiendo como estaba, me pongo a soltar todo lo que pienso, de forma amable, les pido una explicación, comento que sentí que me trataron mal en la entrevista después de saber lo de mis auxiliares y que incluso ni siquiera creo haberla concluido, porque nunca firme ningún acuerdo ni esos documentos que te dan para iniciar tu proceso. Al final, amablemente pido que me respondan o voy a tener que poner una demanda por discriminación. (La verdad no tenía muchas pruebas, pero lo puse a ver qué pasaba). Ese día era sábado en la noche, ni dos horas habían pasado cuando recibí respuesta de la mismísima “Bianca Verástegui”. Me envió un correo comentando que no me habían dado información porque no contaban con ella, lo mismo que me dijo Gabriela, que las oficinas de Estados Unidos son las que tienen el expediente de las candidatas. Me preguntó si me “sentí ofendida” durante la entrevista, que ellos no discriminan y que le dé más detalles para saber si realmente fue discriminación lo que sufrí. Nuevamente me hace hincapié de no saber qué pasó con mi información y que espera tenga éxito en mis siguientes proyectos. Me di cuenta que no valía la pena discutir con esa gente, se hicieron tontas y por más vueltas que le diera no me iban a decir nada. Son una bola de de hipocritas, cuando les conviene te miran con sonrisas dulces pero si algo no les parece, se vueleven unas arpías. No respondí el correo, lloré como dos días más y ese día decidí hacer algo más, preguntándome si era el fin de mi sueño de ser Au Pair. 



Continua en la siguiente entrada, esto es sólo el principio… 






martes, 22 de noviembre de 2016

LARGA ESPERA...

LARGA ESPERA…

La persona que entra no la conozco, es una señora de tez morenita, me dice su nombre pero tampoco me acuerdo ya cual es. Me pregunta cómo me sentí en la entrevista que me hicieron en inglés, otra vez vuelvo a explicar que me sentí nerviosa. Ella me dice que no hay porque estarlo y que me va a hacer otras preguntas, sólo para ver mi habilidad de inglés. Yo no había leído antes que a alguna chica le hicieran dos entrevistas en inglés y obviamente no me da buena espina, pero acepto. Las preguntas que me hacen son más o menos estas:

-         What is your name?
-         Why do you want to be Au Pair?
-    Where have you been study English? – Aquí me tardo como dos minutos porque no alcanzo a escucharla bien y ella me dice que no me puede hablar en español, me da pena decirle que no es eso, que es porque no la escucho, entonces me acerco a ella hasta que la escucho y respondo su pregunta.
-         What school is Cenlex Zacatenco?
-        Where is the Cenlex Zacatenco? What is the address? – No me acuerdo de la dirección pero le digo que está en Lindavista.
-       Ok… Where do you live? – Cuando le contesto que en México, ella niega con la cabeza – What is your neighborhood? Do you live in Lindavista? Tell me how your home is.

Con estas preguntas ella me dice que ya terminó su entrevista, que fue un placer conocerme y que Gaby viene a verme en un momento. Esto me lo dice en inglés, por lo que yo también le respondo en inglés.

Como dos minutos después, llega Gaby, me dice que ya es todo y que se pondrán en contacto conmigo, después. ¡¿Qué?! Yo sabía que los resultados de tu entrevista te los dan el mismo día por lo que no entiendo por qué tengo que esperar a que se vuelvan a comunicar. Se lo digo pero ella ya me hace una seña para que me salga de la salita. Me pongo firme y no me quiero ir, le pregunto porque no están mis resultados. Ella se pone nerviosa, me dice que porque toman su tiempo y me vuelve a indicar que me salga. Antes de salir, le digo que me voy a sentir nerviosa esperando mis resultados, ella se vuelve a reír y me dice que no hay ningún problema, que lo que pasa es que tienen junta y ya se les hizo tarde, que en la tarde se comunican conmigo. Si pasé la entrevista, comienzo el proceso, si no, ellos me van a indicar en qué fallé para que pueda mejorar. Le digo que en la tarde trabajo y que no voy a poder contestar si me hablan, Gaby me dice que entonces mañana en la mañana, ya casi casi me toma del brazo para sacarme. Yo camino insegura, veo que la sala dónde dieron la reunión informativa está llena de personas esperando empezar su junta y que de hecho, la rubia de la entrevista es la que la va a dar. Gaby me guía hasta la salida, abre la puerta para que salga y antes de que diga algo más, me cierra y se va a su junta casi corriendo. Yo me quedé afuera… Sin creer que prácticamente me sacaron a patadas. De verdad, todavía me cuesta trabajo creerlo. Me quedé ahí como una tonta, las oficinas de Polanco están medio escondidas atrás de las de Education First, casi no hay luz y no hay gente por ahí. Tarde como un minuto en caminar para buscar la salida a la plaza. A mis papás que me esperaban ahí, no les dije nada, sólo que me había ido bien y que tenía que esperar mis resultados. Desayunamos y me fui a trabajar.

Esa noche no recibí ni una llamada, ni un correo de la agencia. Me pareció extraño pero espere hasta el otro día, tampoco recibí nada y cuando llamé antes de irme a trabajar, no se enlazó la llamada. Volví de trabajar en la noche y tampoco había respuesta, ya habían pasado dos días y no tenía respuesta, pero también se me hizo raro otra cosa; Ni siquiera me mandaron publicidad. Incluso el día de la entrevista recibí las llamadas y los correos de publicidad, después de la entrevista ya no recibí nada, era como si nunca me hubiera puesto en contacto con la agencia de Cultural Care.

El tercer día si me contestaron, les conté mi situación y la chica que me atendió me dijo que tenía que esperar a que llegaran mis resultados esa misma tarde. Total que en la noche cuando revisé mi correo descubrí que tampoco tenía nada de la agencia. Llamé al otro día, me contesta la misma chica pero pido directamente por Gabriela Fierro, mi entrevistadora. La chica se sacó de onda y me preguntó quién la buscaba, cuando le dije mi nombre y el motivo, ella me dijo que esperara. Antes de poner el mute, alcancé a escuchar cómo le hablaba a “Gaby” porque una chica quería hablar con ella de… MUTE. Esperé como cinco minutos cuando me contestó Gaby, igual sacada de onda. Le expliqué mi situación y ella me dijo que no sabía que estaba pasando porque la entrevista la mandaron a revisión a los Estados Unidos y que ellos darían el aviso. Le pregunté si ella no sabía nada porque ella me había entrevistado y me contestó que no estaba autorizada para dar información, que era parte del acuerdo de privacidad que había firmado. ¿Qué? ¿Cuál acuerdo? Le dije que yo no había firmado ningún acuerdo, ahí se puso nerviosa. Le dije que ni tiempo me había dado porque terminó la entrevista rápido por una junta que había tenido y que no me dieron nada para firmar. Ella me dijo que de todos modos tenía que esperar, porque no sabían nada y no podían dar más información, que a lo mejor en la tarde ya recibía la respuesta, fin. Le agradecí y colgué la llamada, pero ya me imaginaba que algo no estaba bien. Me fui a trabajar y cuando regresé y revisé mi correo en la noche, encontré un mail de la agencia. Después de cuatro días por fin recibía una respuesta escrita por la gerente nacional de Cultural Care….


¿Te imaginas que decía el mail? Sigue en mi siguiente entrada J

LA ENTREVISTA EN INGLÉS, CULTURAL CARE.


¡LA TEMIDA ENTREVISTA EN INGLÉS!

Con los nervios que sentía, no me importó que Gaby se fuera casi corriendo y me dejara sola en la salita otra vez. A los pocos minutos entró una chica de la que, para ser sinceros, no recuerdo su nombre. Era una chica de piel clara, cabello rubio (Teñido tal vez) y que no me hizo sentir cómoda en ninguna parte de la entrevista. Se presentó, me dijo que ella me haría la entrevista en inglés y que no podía hablar NADA de español. Así tal cual, si me sonrió no me acuerdo, si fue amigable, tampoco, creo que sí, pero no me dio confianza y no lo recuerdo. Ya en inglés, con un acento medio raro, comenzó a preguntarme mi nombre, por qué quería ser Au Pair, que hacía para vivir y ahí me trabé… Le respondí que trabajaba en un call center y que recién había terminado mis prácticas. Me preguntó qué experiencia había obtenido en mis prácticas. Tengo que decir que mi vocabulario laboral no era muy bueno y no supe cómo decirle las palabras, mercancías, contenedores, vigilancia, pedimentos, semáforo, despacho aduanero, formadas en una oración. Ahora estoy más preparada, pero en ese momento me ganaron los nervios y me trabé. Sin querer se me salió una palabra en español y ella respondió: I’m sorry I don’t speak spanish, de una forma poco amigable.  La verdad ya me quería ir de ahí, en todo el rato que llevaba hablando con ella ni me hacía caso, se distraía y sólo soltaba preguntas. La entrevista desde el principio fue más o menos así:

-         What is your name?
-         Where do you live?
-         Tell me about… amm… Your Family! – (Nótese que aquí pensó que me iba a preguntar)
-         What do you do? – (What?) – Are you student? Do you going to school?
Aquí fue dónde me trabé, porque empecé a hablar sobre mi carrera, mi trabajo, mi servicio social y mis prácticas. Ella me preguntó algo así:
-     What did you study? – International Trade, I have my bachelor's degree – Aquí ella me interrumpió para corregirme la pronunciación de “TradeOk…
-    What did you do in your internship? – Se me salió la palabra “mercancía” y me volvió a interrumpir.
-     I’m sorry I don’t speak spanish, english only, please. – Seguí explicándole que ahora tengo un trabajo de medio tiempo y me volvió a interrumpir.
-         What do you do in your work?
-         Ah… Ok. Bla bla bla…

No sé qué me preguntó, pero no entendí y se enojó. Se detuvo a explicarme en inglés algo que tampoco entendí, salvo la palabra “table” mientras señalaba la mesa con los nudillos. Mi cara era algo así cómo….



Ella me explicó entonces en español que no podíamos hablar en español, que con las familias no hablaría más que en inglés y que era importante que si no sabía cómo decir una palabra, la cambiara por otra y me había dado un ejemplo con mesa, el cual nunca supe cual fue. Que tenía que esforzarme mucho para poder tener una buena conversación en inglés. Seguimos entonces, NO SPANISH, please.

-       Why do you want to be an Au Pair? – Casi suspiré cuando cambio de tema y me solté a hablar y hablar sobre porque quería serlo, ella ni me peló, volteaba a las oficinas como aburrida, cuando terminé asintió y cambio de pregunta.
-         Tell me about your experience with children.
-         Do you like children? – ¿Qué eso no es obvio? -_-‘
-         Tell me about… am… your Friends.
-         Who’s your best friend? – Le respondí que mi prima.
-         What do you like to do with your cousin?
-         What kind of shopping do you enjoy to do?
-    What kind of clothes? – Excuse me? I don’t understand your question – Dresses, t shirt, pants…?
-    Ah… (Lo piensa como medio minuto) Do you like pets? – Me suelto hablar que sí, especialmente los gatos. Se sorprende cuando le digo que tengo cinco y me mira como si estuviera loca jaja.

Aquí ya se pone más seria y me pregunta que haría si mientras estoy cuidando a los niños, comienzo a sentirme mal. Cuido de tres niños, uno es un bebé. Con los mareos no puedo ver bien. ¿Qué haría? Le respondo que llamar a emergencias o al hospital… Me vuelve a interrumpir con el “NO SPANISH” hasta que entiende que decía hospital en inglés, para pedir ayuda. Me dice que no hay problema, que continúe. Cuando le digo que podría llamar al 911, eso ya se lo imaginaba, porque entonces me dice que simulemos una llamada al 911. Ella es la operadora, le explicó que me siento mal, que soy una niñera y que estoy preocupada por los niños. Me pregunta los síntomas, se los confirmo y entonces me dice que me siente, me tranquilice y espere a un doctor que acudirá a auxiliarme. Fin de la entrevista en inglés. Yo ya estoy hasta sudando.

Ella se pone seria otra vez y me pregunta cómo me sentí con la entrevista. Yo se la quiero mentar, pero en vez de eso le digo que me puso muy nerviosa. (Omito el fastidio que sentí porque me interrumpiera varias veces, que ni me pelara cuando hablara y sus regaños por el dizque uso del español). Ella me dice que sí, que estuve muy nerviosa. Se despide diciendo que ya es todo, que va a buscar a Gaby, y se va.

Yo me quedó en mi lugar, sudando por los nervios, pensando que con eso estoy segura que no pasé la entrevista. Pasan como cinco minutos y nada. En eso llega Gaby, me pregunta que como me sentí en la entrevista y le digo la verdad, que muy nerviosa y que no creo haberla pasado. Ella me dice que no me preocupe, que hay chicas que viajan sin saber nada del idioma. Me pide que la espere un momento más porque tiene que verificar algo y se va. Pasan otros cinco minutos y nada… Ya me estoy poniendo nerviosa otra vez y no sólo por la entrevista, creo que algo no va bien. Otros cinco minutos, nada. Me pongo como tope otros cinco minutos para salir a preguntar qué pasa cuando entra otra persona a la salita, que no es ni Gaby ni la rubia de la entrevista en inglés, es otra persona, es…  

Continuó en mi siguiente entrada. ¡Esto se va a poner bueno! J

ENTREVISTA CON LA AGENCIA, CULTURAL CARE.

LA TEMIDA ENTREVISTA CON LA AGENCIA…


Cuando me dijeron que tenía que hacer una entrevista para ser AuPair no me asusté en lo más mínimo, yo iba muy segura. Primero porque confío en mi inglés, en mis habilidades para ser niñera y en todo lo que te piden. Sólo iba con el miedo de que no sé manejar, aunque para entonces ya había sacado mi licencia para conducir y ya estaba por iniciar mis clases de manejo. Llegué puntual a la cita, me recibió nuevamente Gabriela Fierro, con su sonrisa melosa y dispuesta a hacerme la entrevista. Me dejaron en una salita de una mesita y dos sillas esperando a que ella viniera a hacerme la entrevista. Estaba haciendo frío y yo temblaba por eso y por la entrevista en inglés, pues no sabía cómo me iría. Siendo sincera pensé que no alcanzaría las horas totales para aplicar por mi experiencia con niños, pero la agencia se ofrece a darte los nombres de las instituciones con las que tienen convenios para que tú puedas hacer un voluntariado y cubrir las horas que te hagan falta, así que tampoco iba muy insegura con eso. Llegó Gaby nuevamente, nos saludamos y comenzó a preguntarme cosas muy básicas, como mi nombre, mi edad, con quien vivía, por qué quería ser Au Pair, si tenía experiencia con niños y lo que ya me esperaba. Ví que llevaba en las manos varios documentos, creo que tenía que llenarlos, pero nunca pude ni ver de qué eran… 

Gaby me empezó a hacer preguntas que no me esperaba, como la relación que tenía con mi familia, si tenía novio, si estudiaba o trabajaba, como era la relación con mis amigos y mis compañeros de trabajo, las cualidades de mis papás, lo que más me gustaba y lo que menos me gustaba de ellos, si no me gustaba dejar solas a mis macotas, cosas que no entendía que tenían que ver. Pero bueno, lo supe cuando me preguntó si era cercana a alguien en especial. Le respondí que no, que en realidad soy sociable pero me gusta ser independiente. Cómo le dije que mi hermano y yo trabajamos en el mismo lugar, me empezó a preguntar sobre mi relación con él y sobre lo que pensaba él sobre mi decisión de ser Au Pair. ¿La verdad? A él no le interesan en lo más mínimo mis decisiones y realmente no está muy familiarizado con lo que significa ser Au Pair, pero le respondí a Gaby que mi hermano estaba feliz por mí y que me apoyaba en todo. (Ajá) Yo creo que eso le dio una pista a ella, porque me preguntó si él no se sentiría triste si me fuera por todo un año. (¡Que va! Nada más ponga un pie fuera de mi casa manda hacer fiesta). Ahí fue que entendí de que iba todo eso, lo que ella quería saber era que tan fuertes son mis lazos con mi familia y mis amigos. Resulta que no es nada extraño el homesick en Estados Unidos. Cuando un estudiante se va de intercambio puede sentirse solo, deprimido, chipil y eso es homesick. Las ganas de querer volver a tu país, con tu gente, tu comida, tu idioma y tu vida anterior. Obviamente a una Host Family no le caería bien una Au Pair que se la pase llorando a las dos semanas porque extraña a su familia. (Si las hay, créanme) y que los deje colgados con los niños después de todo el largo proceso. Por eso me imagino que Gaby me preguntó una y otra vez si tenía a alguien especial. No, la verdad es que no. Sólo mis gatos, por ellos si voy a llorar cuando me tenga que ir y dejarlos al cuidado de alguien más, porque sé que nadie los va a cuidar como yo, pero eso es otra cosa jeje. 

Ya un poco convencida cambió de tema y me empezó a preguntar sobre mi experiencia con niños, pero esta vez apuntando en un papelito las posibles horas que tenía. No me gustó su conteo, quería los días y las horas exactas, entonces no se me ocurrió llevarlas especificadas y no me acordaba bien. Se lo dije pero ella insistió en sacar un aproximado. No me tomó algunas horas porque no eran exactas, le pregunté si era un problema y me dijo que no, si no tenía el número de horas requeridas me mandarían la lista de fundaciones para hacer el voluntariado. (Eso era lo que yo quería desde el principio, pero sin “el paguito” no hay información). Total que dejamos a parte las horas, yo le comenté que me gustaría cuidar de un bebé de entre uno y dos años pero como que no me hizo mucho caso en eso y pasó a ponerme una prueba. 

Que haría yo, si mientras cuido de un niño de unos dos años, el hermanito de unos seis años se sale de la casa y cierra la puerta. Yo lo vería por la ventana o por la puerta si es que es transparente y no podría salir a buscarlo. ¿Qué haría para hacer que entre nuevamente?  

Le respondí que me mantendría tranquila, y que le hablaría con calma, para que no me vea enojada y que intentaría negociar con él, algo así como “Si entras te pongo tu peli favorita o te doy una galleta” por decir un ejemplo, si el niño no obedece le diría que entonces voy a jugar con x juguete, que sé que a él le gusta mucho, intentando atraerlo hacia mí. No sé cómo habría sido mi respuesta, pero en sí, no me alteraría, no me pondría a gritar como histérica y no lo regañaría para no provocar que corra o se escape. Sólo hasta que ya estuviera adentro conmigo, le diría que eso no se hace, de forma tranquila pero firme. Ya saben, con los niños hay que saber cómo hablar. Gaby dijo que eso estaba bien y comenzó a hacerme otro tipo de preguntas mientras apuntaba en esos documentos que traía en las manos. Dirección, teléfono, ciudad, edad, nombre de los padres, hermano. ¿Alergias? Le dije que sí, que no puedo tomar medicamentos ototóxicos porque tengo hipoacusia. Eso llamó completamente su atención. Le expliqué que utilizo aparatos auxiliares en mis dos oídos para escuchar mejor, pero que eso no es ningún impedimento para llevar mi vida con normalidad. Obviamente ella se interesó en eso y me hizo varias preguntas sobre mi condición. Después le pregunté yo si eso era un problema para aplicar al programa. Ella se rió nerviosa y me dijo que no, pero que tenía que preguntar para ver que se podía hacer. Inmediatamente dio por terminada esa entrevista, se llevó los documentos que tenía en las manos y me dijo que me iba a pasar a la chica que me haría la entrevista en inglés. Yo me sorprendí por ese cambio tan radical, pero me puse más nerviosa de saber que ahora venía mi entrevista en inglés y no me fije en eso… Error.



¿Quieres saber que pasó después? Continuó en mi siguiente entrada :P

¿CÓMO SER AU PAIR EN ESTADOS UNIDOS?


INICIANDO UN NUEVO PROYECTO…


Ok, por fin  después de tanto tiempo ya tengo el apoyo de mis papás y el dinero para comenzar mi proceso y convertirme en Au Pair. Pero ahora, ¿Qué sigue? Como ya había acudido a la reunión informativo online de Cultural Care ya me sabía más o menos los requisitos principales.

1-   Tener entre 18 y 26 años.
2-   Hablar inglés en un nivel intermedio.
3-   Tener experiencia con niños.
4-  Saber manejar carro automático. (Un año mínimo de experiencia)
5-   Ser madura, independiente, ganas de viajar, etc.



Al momento de querer comenzar mi proceso me faltaba un requisito; Saber manejar. Tengo que confesar que a mis veinticuatro años jamás había estado al volante, pero decidí aceptar el reto y así acepté comenzar mi proceso. Así que hice espacio en mi agenda (Mi apretada agenda de entonces) y en compañía de mis papás, acudí a una reunión informativa presencial en las oficinas de Polanco. Cuando llegué ahí primero me topé con las oficinas de Education First, que es la empresa a la que pertenece Cultural Care, nos señalaron a dónde teníamos que acudir y llegamos a unas oficinas pequeñas, con paredes transparentes desde dónde podías ver a todo el equipo de CC trabajando. Sólo son mujeres, no a un solo chico. Nos pasaron a una sala pequeña con sillas dónde nos iban a proyectar las imágenes del programa mientras nos lo explicaban. A mí me dieron la revista informativa y la guía de aplicación del programa, dónde venía toda la información y el costo total que eran $17.000 prácticamente. En una hojita de CC me pidieron mis datos de contacto, la fecha en que deseaba iniciar mi proceso (Septiembre 2016) y mi fecha deseada de viaje (Enero 2017), Cuando llené todos los datos revisé la información del programa y nos dedicamos a esperar a que llegara la persona encargada de dar la reunión. Mi papá se había quedado en la plaza, por lo que yo sólo iba acompañada por mi mamá, pero no era la única. Eran alrededor de cinco chicas y todas iban acompañadas ya fuera por su mamá, papá e incluso una llevaba a toda su familia incluidos sus hermanitos. Como verán no son las únicas que tienen que lidiar con papás inseguros sobre el programa. Llegó la representante, Gabriela Fierro, quien batalló como cinco minutos con la compu porque no quería mostrar las diapositivas. Afuera se escuchaba el ruido de la construcción que estaban haciendo y nosotras ya estábamos impacientes por qué mi mamá ya se tenía que ir a un compromiso. Total, que por fin comenzó la reunión y “Gaby” súper amable nos fue explicando en qué consistía el programa. Mi mamá se sorprendió mucho, al parecer no se esperaba que fuera algo tan organizado como un intercambio. Gaby nos contó maravillas del programa, de las ex au pair, de lo bonito que es vivir esa experiencia, que era algo único… Puras mieles, ya saben, yo no me lo creo todo porque conozco historias que he leído en internet, pero le dí el avión y seguí escuchando hasta que llegó al “último cambio inesperado”. Resulta que el programa ya no costaba $17.000 sino $20.000 porque el seguro de gastos médicos aumentó. Vale, eso no me lo esperaba, pero pensé que haciendo un esfuerzo extra y con el apoyo de mis papás, conseguiría librar el programa. Total que todas las chicas se inscribieron al final, yo dije que prefería esperarme, hasta terminar mis prácticas en agosto, (Estábamos en Julio). Así que nos fuimos mientras ellas se quedaban resolviendo sus últimas dudas y en espera de inscribirse. Me sentí rara por ser la única que no se inscribió, pero yo quería tomarme las cosas con calma.


¿CÓMO INICIAR TU PROCESO CON CULTURAL CARE?  


1-   Pagar inscripción.
2-   Agendar entrevista. (si la pasas continuas, si no, tienes tres intentos sin costo antes de detener el proceso hasta que estés mejor preparada).
3-    Entregar documentación.
4-   Ingresar a plataforma. (Es decir, darte de alta en CC para que te elija una Host Family).
5-   Hacer match. (El tiempo puede variar)
6-   Hacer tramite de visa.
7-   Iniciar tu viaje a la escuela de entrenamiento y posterior mente viajar a tu ciudad anfitriona.
8-   Iniciar tu año Au Pair.

Inmediatamente después de haber acudido a una reunión informativa, comienza el bombardeo de publicidad. Sí, CC se va a comunicar contigo por email, teléfono de casa, teléfono celular, paloma mensajera y fax preguntándote una y otra vez cuando piensas iniciar el proceso. Llegaron a marcarme hasta cuatro veces por día al celular, a la casa no lo sé, porque nadie contesta. En mi correo recibí como tres correos con lo mismo de diferentes asesores de CC, terminé cansándome de responder y aclarar que no pensaba iniciar mi proceso hasta Septiembre porque tenía otras actividades. Afortunadamente, dí el celular que casi no utilizo y sólo se quedaba sonando en mi cama, molestando a mis gatos que querían disfrutar de su siesta. A principios de Agosto decidí iniciar el proceso, luego de leer lo tardado que es encontrar Host Family, al fin y al cabo, ya tenía el dinero para iniciar y pensaba que me iba a tardar bastante en estar online. Llamé a CC para preguntar sobre la entrevista pero no me quisieron dar ningún tipo de información hasta que no hiciera “el paguito” de la inscripción. Ósea, ¿Me acosaron día, tarde y noche y ahora que les llamaba no me daban pase hasta que no les enviara el comprobante de pago?  No me dio buena espina, pero confiando en que son una empresa seria, hice mi pago esa misma semana. Entonces si me agendaron la entrevista, ya no había lugar el sábado por lo que la programé para el viernes a las 11:00 am. Para entonces ya había terminado mis prácticas y trabajaba en las tardes, por lo que esperaba que me diera tiempo. Así que así pasé a la temible entrevista con la agencia…. Y tengo que decir, que no fue absolutamente NADA de lo que esperaba.


Continúo en mi siguiente entrada, se pone interesante! J